lunes, 15 de julio de 2013

18VA S. JUSTICIA

Colombia, tras las huella de 5.000 niños NN

Medicina Legal y el Icbf se aliaron para identificar a menores sepultados como NN desde 1970.

La traen en una caja de cartón, blanca, de 70 centímetros de larga y 50 de alta. Ahí está la niña sin nombre, o lo que queda de ella. La edad calculada: 16 años.
Laura Polo, antropóloga forense del Instituto Nacional de Medicina Legal, destapa la caja y empieza a extraer los huesos, tostados y curtidos, comenzando por el cráneo, en el que se observa claramente un orificio redondo en el lado derecho de la frente. Un disparo.
Sigue con la clavícula y el húmero, la pelvis, la hilera de costillas afiladas, y muestra cómo la adolescente dueña de esos restos fue desmembrada al nivel de las epífisis o articulaciones (los codos, las rodillas, los tobillos), tal vez, instantes después de que le reventaran la cabeza de un balazo. No se sabe con qué herramienta. Pudo ser una motosierra, dice la experta. El desmembramiento –añade- ocurre con la clara intención de ocultar evidencia.
También saca la única pertenencia con la que la encontraron: un pantalón de sudadera azul convertido en una maraña de raíces, hojas y tierra podrida.
Según el reporte que Medicina Legal tiene de este cadáver, corresponde a una joven de 16 años que pertenecía a un grupo paramilitar. De ella solo se tiene un supuesto alias. No se sabe su nombre real, de dónde viene ni quiénes son esos padres que aún deben estar llorando a una hija desaparecida y esperando a que vuelva… algún día.
Un desvinculado de esa organización, ahora sometido a la Ley de Justicia y Paz, fue quien dio las indicaciones del lugar donde la sepultaron –un potrero cualquiera en el departamento del Meta-, después de ajusticiarla, en el 2011. No dio más detalles.
“Este es un proceso que, por más técnico o científico que sea, siempre es muy doloroso. Es ver la realidad del país reflejada, en este caso, en los niños”, considera la doctora Polo, quien participa en una iniciativa sin precedentes en Colombia: la identificación de los restos óseos de cerca de 5.000 menores de edad que llegaron a Medicina Legal después de morir en condiciones violentas, en el marco del conflicto armado: víctimas de reclutamiento forzado –como la niña sin nombre y sin dolientes a la que arman hueso a hueso sobre una mesa de acero-, secuestrados o desplazados por la violencia.
Pero también niños perdidos o desaparecidos que terminaron muertos, víctimas de violencia intrafamiliar o de casos como el de Luis Alfredo Garavito, quien confesó haber asesinado a más de 170 niños y de los cuales aún falta que aparezcan unos 20.
Esta ambiciosa estrategia es producto de una alianza entre Medicina Legal y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), que busca reconstruir memoria histórica sobre lo que sucedió con los niños que terminaron enterrados como cadáveres no identificados en cementerios municipales de todo el país, al igual que en fosas comunes y en tumbas clandestinas. En cualquier potrero. El objetivo es conocer a ciencia cierta quiénes eran –con nombres y apellidos -, quién los mató, cuándo y por qué. Leer en esos huesos los rastros de la vida y la muerte.
Un proceso complejo y doloroso
Carlos Eduardo Valdés, director general de Medicina Legal, reconoce que se trata de un proceso complejo y muy doloroso, pero necesario para dignificar a esos niños asesinados, y para que sus padres y familiares sepan la verdad y puedan, por fin, hacerles el duelo.
Pero lo más importante, opina Valdés, es que este proyecto ayudará a construir la paz en el país. “Si no se sabe la verdad sobre lo que pasó con esos niños, no habrá paz en Colombia. El duelo es fundamental para la reparación. Nunca va a haber perdón sino se conoce la verdad”, sigue el funcionario al explicar el origen de los cerca de 5.000 cadáveres infantiles que serán estudiados.
Hace dos años, gracias a un convenio con la Registraduría, se estudiaron 22 mil tarjetas decadactilares (huellas de los dedos) de 22 mil cadáveres sin identificar que han pasado por Medicina Legal desde 1970 y a los cuales se les practicaron autopsias.
De esos, a 10.200 se les estableció nombres y apellidos, y de estos unos 4.500 corresponden a menores de edad que, al igual que el resto de cadáveres, fueron enterrados como NN por medio de inhumación estatal porque, entonces, se desconocían sus identidades y nadie los reclamó. Se guardaron durante algunos meses en neveras, pero según Valdés, este fenómeno ha desbordado la capacidad de almacenamiento en Medicina Legal y por eso los mandaron a enterrar, por cuenta del Estado.
“Los restos de estos niños fueron sepultados en cementerios de todo el país, pero no sabemos en qué preciso lugar de esos cementerios. A los llamados NN los han enterrado en cualquier sitio porque no pagan en los cementerios, porque nadie los visita”, afirma Valdés y cuenta que lo primero que harán es un inventario nacional de cementerios para ubicar los restos de estos 4.500 niños, con el apoyo de la Policía y la Fiscalía.
Y cuando los vayan rescatando –con los códigos con los que fueron enterrados y con la identidad obtenida gracias al convenio con la Registraduría- cruzarán la información con las 19.000 denuncias de niños desaparecidos que reposan en Medicina Legal desde 1970, para ubicar a sus familias.
Esa labor –buscar, escarbar, desenterrar esos restos y entregárselos a sus familiares- puede tardar varios años. Pero Valdés afirma que todo el esfuerzo y el tiempo valdrán la pena: por la dignidad de esos cadáveres, que “no son bolsas de huesos sino personas” y por los familiares que nunca supieron qué pasó con sus hijos perdidos y que los siguen buscando vivos o muertos.
Los otros 500 restos óseos (para completar los cerca de 5.000 de los que habla el proyecto) corresponden a menores de edad que han sido rescatados en fosas comunes dentro del proceso de Justicia y Paz durante los últimos tres años, y que ya están en poder de Medicina Legal. Esos 500 cuerpos, de los que no se tiene ninguna información, serán los primeros a los que se les realizarán perfiles genéticos
Las familias, pieza clave en la búsqueda
Adriana González, directora encargada del Bienestar Familiar, considera que se trata de un proceso histórico que se realizará desde las entrañas de la violencia que han sufrido miles de niños en Colombia.
“Queremos hacer visible lo que pasó con estos niños para hacer verdad histórica y para cerrar las brechas de dolor con las familias que siguen esperando saber qué pasó con sus hijos desaparecidos”, comenta González. Para el primer año de este proyecto –añade- el Icbf dispuso de 900 millones de pesos.
Y mientras Medicina Legal comienza a realizar los perfiles genéticos a través de sus médicos, antropólogos y odontólogos forenses, el Icbf se encargará un tema muy sensible: convocar a los padres de niños desaparecidos para que permitan que se les tome una muestra biológica (sangre) con el fin de hacer los cruces de ADN.
Esta convocatoria será anunciada en los próximos meses. Y los padres que quieran participar recibirán acompañamiento psicosocial durante el proceso.
“Las familias de desaparecidos, sobre todo de niños, siempre van a guardar la esperanza de que algún día regresen con vida. Pero lo que más les interesa es conocer la verdad, por más dura y dolorosa que sea”, dice González y aclara que si estos niños murieron, como víctimas del conflicto armado, sus padres podrán recibir reparación por parte del Estado que incluye una indemnización económica.
Pedro Emilio Morales, subdirector de Servicios Forenses de Medicina Legal y otro de los abanderados de este proyecto, explica que la mayoría de restos infantiles corresponden a niños campesinos y de las goteras de zonas urbanas de los Llanos orientales, Antioquia, Córdoba y Chocó.
Morales también aclara que esta investigación se realizará mediante métodos científicos avalados internacionalmente, con el fin de garantizar la precisión de los resultados. “Hay muchos casos en los que se entregan los restos y las familias dicen: no, ese no es mi hijo”, comenta Morales. Por eso advierte que es muy posible que, producto de este estudio, a los padres se les entreguen los restos de un adulto. “Una cosa es que el niño se haya desaparecido siendo niño, y otra, que lo hayan asesinado siendo adulto”.
Jairo Vivas, coordinador nacional de Patología Forense de Medicina Legal, recibe una caja blanca de 70 centímetros de larga y 50 de alta con los restos de un joven sin nombre. De entrada reconoce que es un menor de edad, por la forma de los huesos, que no han terminado de fundirse. Por ejemplo, la cabeza del fémur está aún separada. En los adultos, es una sola estructura.
Sobre una mesa de madera y acero empieza a armar el esqueleto. Intenta extraer el cráneo, pero está destrozado, en decenas de pedacitos, como cáscaras de un huevo que se le riegan en las manos. Es imposible armarlo.
Revisa los documentos y lo único que se sabe es que, al parecer, era un joven subversivo a quien mataron con un infalible y demoledor tiro de fusil. La edad: 16 años, igual que la niña sin nombre del comienzo de esta historia. Dos niños reclutados y asesinados, enterrados sin nombre ni dolientes: ella paramilitar; él, guerrillero.
Si todo les sale bien a Medicina Legal y al Icbf, las cajas de huesos de ambos terminarán en una tumba con flores, con sus nombres, y los padres de estos niños perdidos al menos podrán saber que ellos descansan en paz.
‘Nunca he podido hacerle el duelo a mi niño perdido’
Eran las 4:00 de la tarde del 26 de agosto de 1983 y en la casa, en el barrio Cuba, de Pereira, todos estaban viendo El Chavo del Ocho. A esa hora sonó el timbre. Era un niño que venía a pedir permiso para que a Wilson lo dejaran salir un rato, a jugar en la calle. Blanca Pérez, la madre, aprobó con la condición de que no se demorara y de que no fuera tan lejos. Wilson, de ocho años, nunca volvió.
Cayó la noche y la mujer empezó a llenarse de angustia. Todos en la familia salieron a buscarlo –en las calles, parques, en las tiendas- y al día siguiente pusieron el denuncio en la Fiscalía. Del niño que fue invitar a Wilson a jugar tampoco se supo. El único que lo vio fue el abuelo, quien le abrió la puerta, y contó que nunca lo había visto.
Transcurrieron cinco días hasta que, en la radio, Blanca escuchó una terrible noticia: en el anfiteatro del hospital de Pereira tenían el cuerpo de un niño. Sí, podía ser Wilson. Podía.
Cuando llegó a hacer el reconocimiento le dijeron que el cadáver ya estaba en el cementerio, y al llegar allí se encontró con que ya lo habían sepultado porque nadie lo había reconocido.
Pidió que lo desenterraran. Lo habían arrojado a una fosa, así como estaba, sin ataúd. Sin ropa. Lo que vio fue un cuerpo con bastantes días de descomposición –tal vez muchos- del que podría ser su hijo: con el rostro desfigurado –como si lo hubieran quemado con ácido, dice- sin pelo y con las piernas y brazos despellejados. Fue imposible reconocerlo.
“Mi intuición siempre me ha dicho que ese no era el niño mío. Siempre he cargado con esa duda en el alma”, cuenta Blanca casi 30 años después de ese episodio. Sin embargo, por sugerencia de una juez, afirma, tuvo que reconocer que ese sí era su hijo para poder inculpar a un hombre –al que ella califica como su enemigo- y a quien responsabilizaban, además, de haber asesinado a su esposa.
“Era un hombre que me perseguía. Una vez me dijo que si no me iba a vivir con él, me mataba o me hacía algo”, comenta Blanca, madre de otros dos hijos y quien a sus 57 años se gana la vida como empleada doméstica, y añade que al sujeto lo metieron a la cárcel durante 14 años, por varios delitos, pero nunca por la muerte de su hijo. Eso nunca se le comprobó. Tampoco se le hicieron pruebas de ADN al cadáver ni hubo una investigación formal.
Blanca le puso una tumba al cuerpo de ese niño, con el nombre de Wilson, pese a que su corazón le decía (y le sigue diciendo) que no es Wilson.
“Yo no hablo de esto, porque me duele mucho. He pensado, y le he dicho a mis otros dos hijos, que no pierdo la esperanza de que Wilson esté vivo. ¿Qué tal que aparezca un día de estos?”, narra la mujer y reconoce que su vida ha sido una gran incertidumbre porque nunca ha podido hacer un duelo.
Por eso está dispuesta a aportar una prueba de sangre para que cotejen con ese niño al que enterró, o tal vez con otros. “Yo quiero saber la verdad, por dura que sea”.
Marina perdió a su niña hace 37 años
Ni una foto. Nada.
Lo único que conserva de su hija, de seis años, es esa imagen que se le quedó congelada en la retina: la niña parada en la puerta de la casa de su hermano, en la vereda La Violeta, de Chinchiná (Caldas), con la mirada triste, sentada sobre un pastal.
Marina Chavarro tuvo que dejar a su pequeña Nancy al cuidado de su hermano. Su esposo la había abandonado y esta humilde campesina debía trabajar para mantener a sus tres hijos, de los cuales, Nancy era la mayor. Corría el año de 1976. No recuerda la fecha.
“Me fui para Alvarado (Tolima) a trabajar en casas de familia y restaurantes. Mi hermano me dijo que le dejara a la niña, que él la cuidaba y la ponía a estudiar”, recuerda la mujer.
A los tres meses regresó con varios regalos para la niña: ropa y zapatos, una muñeca, y con la ilusión de volver a verla. Pero al tocar la puerta de la casa de su hermano se encontró con una noticia que le acuchilló el corazón: a la niña se la llevaron.
“Lo que me dijo mi hermano es que llegaron unos hombres uniformados y armados y le dijeron que necesitaban la niña y que se la iban a llevar, y se la llevaron. Él no pudo hacer nada y tiempo después lo mataron en una tienda”, dice.
Marina, desesperada, empezó a buscarla: en Chinchiná y también en Manzanares, donde la había bautizado, e incluso en Manizales. Preguntaba de casa a en casa, en la policía. Nadie le dio razón. En esa búsqueda pasó casi un año. “Fue como si se la hubiera tragado la tierra”.
Andando de pueblo en pueblo, lamenta, le robaron la caja en la que guardaba la ropa y la única foto de la niña. “Ella era blanquita, de pelo castañito, de ojos claros, más bien como gordita y tenía el pelo cortico”.
Con el dolor de desconocer la suerte de su hija (se preguntaba si la estaban tratando bien, si estaba pasando hambre, cómo estaría de triste lejos de su familia), tuvo que seguir trabajando para sacar adelante a los otros dos niños.
Y así han transcurrido 37 años. Hoy, Nancy tendría 43 y ella no se resigna a la idea de volver a verla. Alberga la esperanza de que esté viva.
“Usted no se imagina lo que ha sido vivir así, pensando todo el tiempo en mi niña perdida. Desde que se me la llevaron mi vida no tiene sentido”.
Marina tiene un sueño recurrente con Nancy. “Sueño con ella, como vestida de ropa blanca, y barriendo con una escoba. Mi vida ha sido una pesadilla. Ojalá no me muera sin saber qué fue lo que pasó con mi hija”.
José Alberto Mojica Patiño
Redactor de EL TIEMPO

12 comentarios:

  1. Negativo: lastimosamente existen personas sin sentimientos que, en locaciones son los papas los que matan a sus hijos, porque no tienen con que mantenerlos o también simplemente les desespera la presencia de los pequeños. Y en otras ocasiones son personas que primero los violan y después los matan. Y debido a la inseguridad colombiana y a la poca intención que le prestan a lados menores de edad es que, se creen los dueños y los esclavizan.

    Positivo: lo bueno es que, esto aunque no se va a acabar, se va a reducir las cifras de maltratos hacía los niños. Los padres a los que les han robado a sus hijos pueden saber el como se encuentra, tener aunque sea el cadáver, y en muchas ocasiones descubrir la persona sin corazón que lo mato. También se prestara más Atención, para que estos niños puedan denunciar el maltrato por el que están pasando y no tener que morir por miedo. Ojalá esto no quede solo en palabras.

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  2. ASPECTO POSITIVO

    con esta alianza entre el ICBF (instituto colombiano de bienestar familiar) y la fiscalia se podran identificar miles de victimas de la violencia que colombia ha tenido que padecer a lo largo de su historia y sus familiares y amigos por fin podrán hacer el duelo de sus respectivos familiares y amigos o seguir con la esperanza de que están en algun ligar

    ASPECTO NEGATIVO

    despues de tanto tiempo los familiares y amigos podran hacer el duelo de sus familiares y amigos pero primero tendran que pasar por una tediosa y dura tarea de reconocimiento pero por el estado de la mayoría de los despojos mortales se deve hacer su identificación por medio de exámenes de ADN

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  3. 2. ASPECTO POSITIVO
    Son muchas las familias que sufren y han sufrido el conflicto armado y todo tipo de violencia; mayoría de ellas se adolecen por no saber donde se encuentran sus familiares, sus hijos y conocidos, menores de edad y adultos jóvenes, desaparecidos desde hace mucho tiempo. Este proyecto que lleva a cabo Medicina Legal y el ICBF podría acabar con la incertidumbre que tienen muchas de las familias colombianas con respecto a la situación de sus familiares desaparecidos. Muchas personas esperan o viven con la esperanza de encontrar a sus familiares o conocidos perdidos a causa de la violencia y con esta investigación, podrán responder a miles de inquietudes que han sostenido durante años acerca de la muerte o desaparición de sus niños, y así darles Cristina Sepultura.
    ASPECTO NEGATIVO
    En una parte de la noticia, nos indican que, si se confirma la muerte de estos niños a causa del conflicto armado que Estado tiene con las guerrillas y grupos subversivos, las familias de estos menores serán indemnizadas económicamente por parte de la Nación. ¿De dónde saca el País el dinero para indemnizar a tantas familias víctimas de esta violencia? Por otra parte, ¿Dónde y quienes aportan la financiación de este gran proyecto? Dando una pequeña respuesta, pero no suficiente para responder esta inquietud, el ICBF, nos anuncia la noticia, aportará 900 millones de pesos para financiar este programa, pero este dinero es insuficiente para costear los estudios, la exhumación, las labores investigativas, la recolección de pruebas y cotejación de las mismas, y un sinfín de procedimientos que todos estos cuerpos y cadáveres deben superar para ser entregados a sus familias. Otro problema que este proyecto afronta es que se llevará cabo por el Estado, lo que quiere decir que, primero, el dinero para la financiación corre el riesgo de caer en manos avaras y sin escrúpulos lo que nos dice que probablemente los funcionarios a cargo se guardaran algo de dinero para sí mismos; como segundo problema es que el Estado se demorará demasiado tiempo en entregar los cadáveres a sus respectivas familias, más del tiempo necesario.

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  4. ASPECTO POSITIVO: Con este tipo de estudios que se realizan es claro que se puede llegar a reducir este tipo de hechos y evitar la angustia de miles a familias que aun buscan incansablemente a seres queridos, el hecho es que no sean enterrados por hacerlos y menos en cualquier lugar, puede convertirse en un daño, los muertos deben estar donde deben estar y no acudir a enterrarlos en cualquier lugar, por ende considero que el estado debería participar en este tipo de acciones para que sean ubicados donde deberían, contribuir también con los daños efectuados a partir de este tipo de acciones, y hacer debido manejo en el reconocimiento de muchos cadáveres, para que no sean despojados y titulados de esta manera, que dichas tragedias no queden impunes, y menos el daño que ha causado personas como por ejemplo Garavito que esta pronto a quedar en libertad.

    ASPECTO NEGATIVO: Partiendo de innumerables casos de niños NN, considero que la justicia Colombia debería precisar y hacer mas énfasis en este tipo de sucesos, ayudar a familias que atraviesen por esta situación y procurar que se reduzcan, no solo cadáveres sin identidad, hablo también de niños abandonados y con la contribución del ICBF estos incidentes claro esta que se podrían llegar a mejorar las actividades en estos aspectos, precisamente para evitar problemáticas e injusticias con el reconocido Garavito.

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  5. Este nuevo proyecto, promovido y financiado por entidades estatales, en medio de tan fatídicas condiciones -consecuencia de la violencia que desde hace décadas aqueja a Colombia y a un importante porcentaje de su población, principalmente aquella que habita en la zona Rural- tiene como aspecto positivo, el hecho de que con este reconocimiento de restos forenses en carácter de"NN", dichos cuerpos podrán ser reconocidos y dignificados y de igual manera, así poder brindar algo de tranquilidad a sus familias. De otro lado, con dicha identificación, se abre la posibilidad de emprender la búsqueda de los asesinos de todos estos menores de edad y así someterlos a la justicia, para evitar que estos innumerables crímenes queden impunes y sometidos al olvido.

    De otro lado, resultan preocupantes las altas cifras de decesos presentados en Colombia desde los años 70s, y que además tienen como principal causa la violencia y conflicto armado que se viven al interior del país. Esto, es prueba de cómo pese a los múltiples anuncios sobre reducción del pie armado de los grupos al margen de la ley y logros en materia de combate contra grupos armados, realizados desde hace años, a ciencia cierta, no se ven para nada efectivos en cuanto a términos de paz y reintegración de victimas. De otro lado, está el hecho de que la gran mayoría de esos crímenes en la actualidad están impunes debido a la falta de rigurosidad del sistema judicial en Colombia y esto obviamente tiene un impacto negativo en múltiples hogares que tan solo aclaman justicia para sus seres queridos. Así, que si con este proyecto de reconocimiento de victimas, va a ser posible evolucionar en materia de condena para los causantes de todas esas muertes, resulta conveniente que el estado le ponga en marcha en cuanto antes.

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  6. ASPECTO POSITIVO: Por fin, después de tantos años e incluso décadas, las familias de miles de niños muertos y sepultados en fosas comunes como NN podrán enterrar a sus niños como es debido y poner fin a tanta incertidumbre sobre cuál era el cuerpo de su pequeño. Pero, aparte de significar el fin del sufrimiento de muchas familias víctimas de la violencia en Colombia, para medicina legal y la policía forense significa un paso enorme en la búsqueda de los responsables de los asesinatos, pues su captura sería agilizada y su judicialización posibilitada, así tantos crímenes en contra de la infancia en Colombia no quedarían impunes como la mayoría de ellos.
    ASPECTO NEGATIVO: Esta noticia es una muestra de la ineficiencia de nuestra justicia a la hora de reconocer un cadáver y entregarlo a su familia como se supone, es debido. Tantos niños muertos sin reconocer desde 1970 es una cifra preocupante que genera la pregunta ¿y dónde estaba el estado cuando sucedieron estos asesinatos? Bueno, no se sabe, siempre le ha faltado a Colombia en este aspecto.

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  7. ASPECTO POSITIVO:
    Gracias a estas nuevas asociaciones, van a ser posibles las identificaciones de los cadáveres. las familias que han perdido un familiar podrán saber como y cuando se produjo la muerte de este ser humano.

    ASPECTO NEGATIVO:
    Lo peor de esta situación es que si han podido rescatar 5000 cadáveres de niños y niñas debe haber casi el doble desaparecidos. Aunque esto tarde muchos años en ser reconstruido, se debe apoyar esta iniciativa para que por fin su familia pueda enterrarlos y tener el duelo respectivo.

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  8. Esta es una gran noticia, ya que el amor de una familia por cada uno de sus miembros es muy grande y la verdad el sufrimiento de saber que se tiene un hijo desaparecido es muy grande, es allí donde muchas preguntas como el no saber si esta bien o esta mal, si aun vive o lamentablemente murió, si algún día regresara o no hacen que la vida de estos se convierta en un infierno. Con este proyecto muchas de las familias van a poder sentir esa tranquilidad que desde hace mucho tiempo anhelaban por que por lo menos van a tener una respuesta a estas preguntas y así le van a poder dar cristiana sepultura.

    por otro lado esto demuestra que en nuestro país la violencia contra los niños esta aumentando y no solo eso si no que cada delito que se comete contra ellos esta pasando a la impunidad y esto demuestra que cada uno de los derechos de los niños están siendo vulnerados y que en nuestro país la justicia y la ley no tienen poder alguno.

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  9. Negativo. La realidad de la problemática es dura y muy conmovedora, atacar de esta forma en contra de los niños y jóvenes de nuestra sociedad, es trágico. Este ataque, no solo físico sino, emocional, el abandono es agresion en conta de los vslores y derechos de los niños. Si es triste para el niño, para los padres debe ser peor, vivir tanto tiempo si tener ningun conocimiento de lo que ha suscedido, si bive y esta esta bien, o en muchos casos ya estan muertos. Es hora de ponerle un alto a esta desmesurada situación, desde 1970 es lo mismo, y no es justo.

    Positivo. Esta unión entre el ICBF y Medicina legal, puede ser una salvacion para miles de familias atormentadas por las circunstancias, de no poder siquiera enterrar a su hijo (a). Medicina legal declara: "El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses a través de Contrato Interadministrativo suscrito con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, realiza pruebas de filiación para garantizar los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes". Por medio de exámenes médicos y varias investigaciones.

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  10. POSITIVO
    Aquellas familias seguramente ya desesperanzadas, sentirán en medio de todo, cierta paz al saber por lo menos el lugar donde están los restos de lo que alguna vez fue su ser querido. Indudablemente no cambiara el hecho de la muerte, pero si traerá un poco de alivio a esos corazones. Por otro lado, se está haciendo una inversión en un proyecto con fines muy nobles. No cambiara nada, pero al menos no se quedara en el olvido la situación de violencia en la que incluso los niños tuvieron que pagar por una guerra que no les correspondía.

    NEGATIVO
    La cantidad de cuerpos por identificar es una muestra de la magnitud de esta lucha, y de lo inoficiosa que ha resultado. Son muchas las victimas y pocos los resultados. Conocer la cifra de los restos sin dueño es algo abrumador que simplemente nos hace ver que nada de esto vale la pena, tantas perdidas no traerán nada bueno. Es una guerra que aun continua y que seguirá dejando estas victimas inocentes.

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  11. Más de cuatro mil cadáveres sepultados como NN en diferentes cementerios del país corresponderían a menores de edad, aseguró el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, al presentar los resultados del proceso de identificación de cerca de 10 mil desaparecidos en Colombia.Vargas resaltó que en un tiempo récord el Gobierno logró la identidad plena de 9.968 personas que figuraban sin identificar, algunas de las cuales aparecían en los registros oficiales como desaparecidas, y consideró como una vergüenza el que Colombia tenga un registro de 57 mil 854 de sus ciudadanos desaparecidos. “Frente a esta cifra, y ante el dolor mucho más grande que los números no pueden reflejar, su identificación debe ser una prioridad del Estado colombiano, y sobre la importancia de ello tiene que sensibilizarse la opinión pública”, manifestó.

    ASPECTO POSITIVO:
    El hecho de que medicina Legal y el ICBF se pongan en la macabra pero justificada tarea de averiguar la identidad de todos los menores de edad enterrados como NN en tumbas, fosas comunes o en cualquier potrero me parece una ardua pero necesaria tarea para responder a la pregunta de muchos padres que llevan años llorando la perdida de sus hijos, el dolor de una madre por la perdida de su hijo es incomparable y ahora gracias a la ayuda brindada por estas entidades publicas se les podrá dar una respuesta a aquellos padres que nunca pudieron olvidar a sus hijos. Ademas ya es hora de que las personas muertas de maneras tan violentas vuelvan a su hogar y tengan un entierro digno, dependiendo de las creencias de su familia.

    ASPECTO NEGATIVO:
    Algunos padres ya podrían haber superado la perdida de un hijo y podrán tener a aquel ser en el olvido. Esta tarea entre el ICBF y Medicina Legal podría volver a abrir heridas cicatrizadas, teniendo en cuenta que no solo se entregan los restos de una persona, sino la manera de la muerte y la historia de toda su vida. Tal vez aquellos padres dejaron se sufrir hace mucho tiempo y merecen ser felices, olvidando su pasado.

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  12. ASPECTO POSITIVO
    Es de gran importancia que como se dice en la noticia se haga algo por la dignidad de esos cadáveres, que “no son bolsas de huesos sino personas” y por los familiares que nunca supieron qué pasó con sus hijos perdidos y que los siguen buscando vivos o muertos. Es triste que para muchos simplemente tengan que pasar desapercibidos los casos de violencia e ignorancia que se encuentran a nuestros ojos. Gracias al Instituto del bienestar familiar, junto con la fiscalía es seguro que por lo menos intentarán hacer de la muerte de estos niños un poco de justicia, para que sus familiares y ellos puedan descansar en paz.
    ASPECTO NEGATIVO
    A pesar de la lucha que se está presentando ahora con este tema de los niños desaparecidos y los más llamados NN, está claro que no se le presta tanta atención como se debería, el estado debería en serio poner cartas en el asunto, y apoyar de una gran manera a esta asociación, y que no sólo se queden arreglando platos rotos, sino que por el contrario se busquen distintas maneras de velar por el bienestar de todos los menores de edad.

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